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Vacaciones baratas y hecho diferencial

20 agosto, 2010

El martes pasado iniciamos nuestro regreso desde el sur de Francia hacia Málaga. La ex decana de mi facultad, conocedora de nuestra ruta, nos invitó a comer en un pequeño pueblo del Alto Ampurdán en el que pasaba las vacaciones. Así que al poco de atravesar la frontera con Francia nos desviamos hacia Figueras y luego recorrimos la Costa Brava hasta llegar muy cerca de Portbou. Lo cierto es que, después de una estupenda comida, la sobremesa se fue alargando en una amena conversación y terminamos quedándonos tres días en casa de nuestra amiga. Sé que esto podría disuadir a cualquier persona sensata de invitarnos a comer, pero les aseguro que esta es la primera que nos pasa algo así en toda nuestra vida.

La verdad es que nuestra amiga, que es profesora de antropología política, nos tentó para que nos quedáramos con llevarnos a ver el monumento en homenaje al filósofo alemán Walter Benjamin, que se suicidó en Portbou en 1940, cuando al ser detenido por la policía de Franco pensó que caería en manos de los nazis. Les conté a mi mujer y a nuestra amiga la historia de una acuarela de Paul Klee, Ángelus Novus, y la reflexión de Benjamin sobre la misma. En la acuarela se ve a un ángel que, con cara de estar horrorizado, parece avanzar de espaldas empujado por una fuerza irresistible. El filósofo lo usa como metáfora de la historia humana: frente a la idea de que el futuro lo tenemos delante, la realidad es que avanzamos de espaldas al futuro y sólo podemos ver el pasado que vamos dejando atrás. Bromeé con ellas comentando que esa es la condición humana y que de ella no te libras ni aunque seas economista, o sociólogo, por más que algunos quieran darnos a entender lo contrario.

En esas estábamos cuando decidimos hacernos una foto de recuerdo junto al emocionante monumento en homenaje al pensador alemán. Un bello monumento que descendía por una escarpada ladera hasta el mar, recordando a esas cajas con un cristal en el fondo con las que se ven mejor las rocas y los peces de la orilla del mar: lo profundo. Muy adecuado para un filósofo, pensé. Cerca de nosotros dos parejas de veraneantes hablaban animadamente en catalán, nos dirigimos a ellos en castellano para pedirles que nos hicieran una foto. Inmediatamente nos contestaron en castellano y nos hicieron varias fotos entre bromas y risas.
Nos despedimos diciéndoles: «moltes gràcies» y nos contestaron con un complacido: «de res». Eso fue lo que encontramos en todos los sitios que estuvimos durante estos días en la provincia de Gerona, catalanohablantes que nos contestaban en castellano, incluso como en el caso de un señor bastante mayor con cierta dificultad, pero siempre con la misma amabilidad. Me acordé de los versos de Gabriel Aresti dedicados a Tomás Meabe, el fundador de las Juventudes Socialistas: «Cierra los ojos, suave, Meabe / Pestaña contra pestaña / Sólo es español, Meabe, quien sabe / las cuatro lenguas de España».

Publicado en La Opinión de Málaga el martes 17 de agosto de 2010

2 comentarios
  1. Charo permalink
    20 agosto, 2010 19:37

    Fantástico, esa es la realidad que se vive cuando se visita Cataluña. Frente a aquellos, que en un extremo o el contrario, quieren enconar las relaciones, el pueblo catalán responde con seny, cortesía y educación, esperando lo mismo de los castellanohablantes.

  2. jose maria martinez-cava permalink
    20 agosto, 2010 20:32

    Las formas las cuidas y el artículo es muy interesante, el contenido es actual y aquellos que recelan de los catalanes, normalmente es por ignorancia aunque también por intereses políticos oscuros. La realidad por mis muchos años de convivencia 2-3 veces al año durante más de 40 años, es que el catalán es amable, culto, y salvo muy raras excepciones SON españoles. Gracias por esto escritos pues quien quiera entender que entienda.

Los comentarios están cerrados.

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