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Del símil al misil

7 abril, 2009

El pasado miércoles, durante la sesión de Control del Congreso de los Diputados un diputado socialista, Miguel Ángel Heredia, criticaba que el alcalde de Málaga, del PP, hubiera gastado 5000 euros de todos los malagueños en una valla publicitaria en la que se atacaba al Gobierno de España. En su intervención el diputado decía: “Es verdad que son solo unos céntimos por cabeza pero ya conoce el dicho: quien tiene impunidad para robarte un solo céntimo la tiene para robarte hasta el último céntimo. Si el alcalde usa de manera indebida 5.000 euros del Ayuntamiento para hacer oposición al Gobierno de España, no le quepa la menor duda, señora ministra, de que usará hasta el último euro si le conviene.”

Después de que el diputado malagueño hiciera esta afirmación, la señora Villalobos, diputada del PP, lo acusó de haber llamado ladrón al alcalde. Celia Villalobos sostuvo que la frase sobre la impunidad para robar hasta el último céntimo calificaba la conducta del alcalde. Sin embargo en la sintaxis de la frase de Heredia la expresión “quien roba impunemente” se refiere al sujeto genérico del dicho, no al alcalde. En el refrán “¿Dónde va Vicente?, donde va la gente”, el tal Vicente es un Vicente genérico. El alcalde propiamente dicho aparece en la frase posterior, y si se le acusa de algo es de usar indebidamente 5000 euros, no de robo.

Obviamente la diputada no podía sustentar su reproche en la literalidad de las palabras de Heredia, pero tampoco en el sentido de las mismas. Entre otras cosas porque lo que quería decir el diputado socialista, y lo que dijo, era otra cosa. Lo que él denuncia como el verdadero peligro no es el coste de la valla, que son unos pocos céntimos por cabeza, sino la impunidad con la que el alcalde los ha gastado. Para argumentarlo el diputado Heredia usó una sencilla y eficaz estrategia retórica: el símil. Hizo un símil entre el dicho que refiere y la acción del alcalde, en el que la similitud que establece no es entre el robo y el uso indebido del dinero público, sino en las consecuencias de la impunidad: el que tiene impunidad para lo poco, la tiene para lo mucho, sea un robo o un mal uso del dinero de todos.

Ocurrió, por desgracia, algo difícil de prever. Si el diputado Heredia hubiera dicho, por ejemplo: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. El señor Elías se ha arrimado al alcalde y hay que ver qué bien le va”, nadie hubiera pensado que el alcalde de Málaga es un buen árbol. Cabe pensar que la vecindad en el discurso de Miguel Ángel Heredia entre la idea de un robo y la del mal uso de los recursos públicos, dos conceptos que Heredia diferencia expresamente, probablemente llevara a la señora Villalobos y a la dirección del Grupo Popular en el Congreso a pensar que el que hace mal uso de los fondos públicos es un ladrón, y que dedujeran que el alcalde de Málaga era el ladrón al que se refería el diputado socialista.

Lo sorprendente es entonces que el PP pidiera la retirada del Diario de Sesiones de la frase que hace referencia al robo, pero que no menciona al alcalde, y permitiera que se mantuviera la que sí acusa de manera explícita al alcalde de Málaga de hacer un uso indebido del dinero público. Porque si no es el uso indebido del presupuesto del Ayuntamiento el motivo que les llevó a pensar que Heredia se refería al alcalde cuando hablaba de “quien roba un céntimo”, ¿qué otra razón les llevó a pensar que se estaba aludiendo al alcalde?

Porque el hecho es que la señora Villalobos lo pensó inmediatamente, y la imagen se le apareció con tanta nitidez, que con una vehemencia digna de mejor causa, la señora Villalobos empezó a gritar a los socialistas en general y al diputado Heredia en particular: “Ladrones vosotros. Ladrón, tú, en tu pueblo, donde gobiernas” y “Eres un diputado indigno. Sí, lo eres”. Misteriosamente, además, la primera frase se transformó al pasar del Hemiciclo al Diario de Sesiones en “Ladrones vosotros, en Alcaucín, en el pueblo donde gobernabas”.

Por cierto, en el pueblo de Heredia, que es Mollina, gobierna Izquierda Unida con apoyo del PP, y Miguel Ángel Heredia nunca gobernó Alcaucín. No dio ni una. El miércoles no fue un día afortunado para la señora Villalobos. El jueves, los jefes de la bancada del PP pusieron un precio excesivo a su civismo: equiparar una crítica política legítima y un insulto. Ese día fue un día malo para todos.

José Andrés Torres Mora

Diputado por Málaga

Publicado en el diario Público el 4 de abril de 2009

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