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La edad de la patria

6 diciembre, 2008

A mediados de los noventa, y durante unos años, di clases sobre la sociedad española a estudiantes norteamericanos que hacían un curso en la Universidad Complutense. Para que comprendieran lo que había sido nuestra historia reciente les contaba que la primera vez que tuve edad de votar, voté la Constitución. Recuerdo que bromeaba sobre la edad que en esas fechas tendrían los norteamericanos que votaron su Constitución. También les citaba aquella frase de Argüelles cuando, tras aprobarse la Constitución de 1812, dijo: ¡Españoles, ya tenéis patria! y les decía que la edad de nuestra patria de las libertades es la edad de nuestra Constitución.

Unos dos millones de jóvenes votamos por primera vez el 6 de diciembre de 1978, y eso debe tener un especial significado para nosotros, pues lo primero que votamos fue un acuerdo, un acuerdo de libertad que funda la patria que nos une. No sólo la que nos une a los de izquierdas con los de derechas. No sólo la que nos une a los andaluces con los vascos, o a los catalanes con los extremeños, que es una unidad de las que se habla con mucha frecuencia. Sino también la que nos une a los pobres con los ricos, a las personas dependientes con las que pueden valerse por sí mismas, a los hombres con las mujeres, o a los niños con los adultos, a los que están en paro con los que tienen empleo. La unidad de los que vivimos con nuestras familias y los más de siete millones de personas mayores de sesenta y cinco años que viven solas.

También la Constitución habla de esa unidad, y también estamos obligados a cumplir estos epígrafes de aquel pacto. Especialmente en los tiempos difíciles, cuando una parte de la patria puede quedar aislada en el paro, en la pobreza y en la soledad, desgajada en silencio del proyecto común, sin más proclamas ni banderas que el insidioso olvido. Es ahora, que nos enfrentamos a dificultades importantes, cuando debemos demostrar que somos capaces de dar una respuesta unidos, que somos una ciudadanía valiente y generosa capaz de salir con bien de cualquier dificultad.

Éramos muy jóvenes aquel día de diciembre de hace treinta años, fuimos con nuestros padres a votar por primera vez, protegidos por ellos, orgullosos todos y esperanzados en lo que estaba por venir. Han pasado treinta años, ya empiezan a clarear la filas de nuestros padres, y el mundo sigue siendo joven gracias a nuestros hijos, y aquella apuesta nos salió bien.

Estoy convencido de que quienes votamos la Constitución tenemos una obligación especial hacia ella precisamente por el privilegio de haberla votado. La obligación de preservar el espíritu de concordia que la hizo posible y de proteger los valores cívicos que la inspiran, los valores superiores del artículo primero: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Nunca antes en nuestra historia fuimos capaces de llevarlos a la práctica como en estos últimos treinta años, nunca como ahora fueron tan fuertes y estuvieron tan extendidos estos valores.

José Andrés Torres Mora

Diputado por Málaga

Miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE

Publicado en SUR el 6 de diciembre de 2008

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