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El mejor compañero

18 julio, 2008

MAÑANA sábado 19, el socialismo malagueño celebra su congreso ordinario. Un congreso que deberá definir la línea política del partido en la provincia de Málaga, y también habrá de elegir al nuevo secretario general y a la próxima comisión ejecutiva provincial.

Mi compañero de tareas parlamentarias Miguel Ángel Heredia se presenta como candidato a la secretaría general. Fuimos muchos socialistas malagueños los que le pedimos que lo hiciera. Y, cuando tomó la decisión de presentar su candidatura, fuimos muchos más los socialistas malagueños los que nos alegramos.

Siempre he imaginado el hemiciclo del Congreso de los Diputados como una España en pequeñito, como un pueblo de 350 habitantes que es el resumen de un país de 45 millones. La noticia de que Miguel Ángel Heredia se presentaba a la secretaría general de Málaga se extendió como el fuego por un reguero de pólvora. Diputados de todos los territorios y de todas las ideologías lo saludaban esos días y le deseaban éxito; y luego, cuando él se alejaba, me decían: es un magnífico diputado y una excelente persona. A lo que yo solía añadir: es un buen socialista, de los mejores.

Miguel Ángel Heredia nació en Mollina hace cuarenta y dos años. Es hijo de jornaleros y doctor en Biología. No es una combinación probable. Pero es una combinación magnífica. Especialmente para un hombre público, sobre todo, cuando el doctor en Biología no se enorgullece de la distancia recorrida desde su origen, sino que es sencillamente de su origen de lo que se siente orgulloso.

Y por eso reivindica el derecho de las personas como sus padres, a tener una expresión ciudadana, una expresión política. El derecho a que esas vidas vividas cuenten y sean contadas en la política y en la historia de nuestra sociedad. Su trabajo, fuera de la política, es el de un investigador en la Universidad de Málaga. Una vocación científica que mezcla con una gran afición a la lectura. Es fácil encontrarlo justo después de comer, antes de que llamen a pleno, en las librerías de Gran Vía o de Callao.

Quizá porque conoce todo el abanico de la estructura social, desde las casas de los jornaleros hasta los despachos de los ministros, Miguel Ángel tiene una visión laica de la política. Es sencillo, no se deja impresionar por el brillo del status o del poder, siempre mira de frente, ni para arriba, ni para abajo. Tiene bien claro a quiénes representa y sabe qué necesitan. Lo sabe porque los ha escuchado, porque forma parte de ellos.

Miguel Ángel es un trabajador en el más hermoso sentido del término, no es fuerza abstracta y deshumanizada de trabajo como diría Marx, es un trabajador en el sentido del trabajo que humaniza. Un hombre que proyecta su capacidad y su creatividad en el mundo. Tiene las virtudes de un artesano, es ordenado, metódico, tenaz, cuidadoso. Sólo que su materia es lo público, los ciudadanos y sus representantes.

Es difícil que una persona ajena a la vida del Parlamento se haga una idea de lo que son 7.000 iniciativas de control al Gobierno en una sola legislatura. Pero lo cierto es que Miguel Ángel Heredia hizo el trabajo de 33 diputados en la VII legislatura, la segunda de Aznar. Algo así sólo es posible desarrollando una inteligencia y un esfuerzo formidables. Mucha gente esperaba que al gobernar el Partido Socialista, el activo diputado malagueño cejara en su función de control, pero 2.400 preguntas escritas y orales testimonian lo contrario. Es verdad que en la legislatura de Aznar sus preguntas servían para señalar los incumplimientos del Gobierno, y que en la legislatura de Zapatero han servido para dejar constancia de los cumplimientos. Pero estarán de acuerdo conmigo en que esa asimetría no es culpa de Miguel Ángel.

Además, es generoso con sus compañeros, él cree que a este mundo no se ha venido a competir, sino fundamentalmente a cooperar. Miguel Ángel, como portavoz parlamentario, comparte iniciativas, distribuye el trabajo y las oportunidades de intervenir, y lidera con seguridad, con la seguridad de quien conoce tanto los informes como la realidad. Él ha sido ponente de alguna de las leyes más importantes de la anterior legislatura, como la ley de la Dependencia, y también de leyes que expresan una nueva sensibilidad de nuestra sociedad como la ley de Lengua de Signos.

Cuando era más joven, Miguel Ángel Heredia fue el secretario general de las Juventudes Socialistas de Málaga. Desde entonces el joven líder socialista se ha forjado como persona y como político en la mejor escuela cívica de nuestro país, el PSOE. Ahora se presenta a la secretaría general del Partido. Un partido que conoce como nadie, y que lo conoce bien a él. Miguel Ángel representa el PSOE más cercano a la gente. Quizá esa sea la clave de su elección, que el partido lo conoce directamente. No es sólo que Miguel Ángel tenga los teléfonos de los delegados, es que los delegados tienen el teléfono de Miguel Ángel, y eso es lo verdaderamente importante.

Es algo que les pasa también a los periodistas de los principales medios de nuestra provincia. A los alcaldes. A los portavoces de la oposición. Si la democracia es el sistema político por el que los ciudadanos se gobiernan a sí mismos, la democracia será más auténtica con líderes como Miguel Ángel Heredia.

Publicado en SUR el 18 – VII – 2008

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