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Sostiene Lakoff (*)

13 julio, 2007

En 1980 George Lakoff, junto con el filósofo Mark Jonson, publicó un libro titulado Metáforas de la vida cotidiana, sobre el papel de las metáforas a la hora de comprender el mundo. Al final del libro los autores dedicaban un pequeño apartado a la importancia de las metáforas en política, y afirmaban que una metáfora puede llevar a la degradación humana en virtud de aquello que oculta. Ponían como ejemplo de este tipo de metáforas denominar recurso al trabajo humano. Si el trabajo humano es un recurso productivo, al igual que el petróleo, la lógica lleva a perseguir un abastecimiento virtualmente inacabable de mano de obra barata. Una concepción que tiene amargas consecuencias prácticas para las condiciones de vida de los trabajadores.

Casi un cuarto de siglo después, en 2004, Lakoff publicó un libro, dedicado específicamente al estudio del lenguaje político, titulado No pienses en un elefante. Entre ambos libros, la derecha norteamericana prosperó en la construcción de su proyecto ideológico, aprovechando precisamente los avances en lingüística y en teoría del conocimiento. En su libro, Lakoff se propone poner en evidencia cuáles son los mecanismos de construcción del discurso de la derecha y cómo usarlos a favor de los valores de la izquierda. Para Lakoff, las metáforas son mucho más que formas de embellecer el lenguaje, son marcos cognitivos, que nos orientan en la acción. Establecen el sentido del mundo, el sentido común. Una vez constituido el marco lo que ocurre dentro es prácticamente lógica deductiva. En cierto modo, el marco funciona como Hannah Arendt decía que funcionaba la ideología, como una idea lógica. A partir de una idea que se acepta acríticamente, todo lo demás se deduce por pura lógica. Si se aceptaba que los judíos eran una raza enferma, como sostenían los nazis, o que la pequeña burguesía era una clase decadente como pensaba el stalinismo, lo demás era deslizarse por una pendiente que llevaba a los campos de concentración y al exterminio. Cuando los promotores de la guerra de Iraq afirman que el mundo es mejor sin Sadam Housein, están haciendo ideología: Sadam era un tirano y, por tanto, con un tirano menos el mundo es mejor. La lógica de la idea es impecable, pero no resiste el contraste con la realidad. Lo cierto es que la situación de Iraq es bastante peor que hace cinco años. La idea de liberar a un país de su tirano, de exportar la democracia y los derechos humanos, oculta una realidad más siniestra: la invasión militar de ese país, la muerte de miles de personas, incluidos mujeres, ancianos y niños. Las metáforas no son inocentes.

La derecha norteamericana está más ideologizada que nunca. La idea simple de la lucha del bien contra el mal, oscurece cualquier intento de explicación de las causas del terrorismo. Es más, todo intento de explicación es presentado como un intento de justificación. A la postre, la única solución “lógica” al problema del terrorismo es, para los neocon norteamericanos, el exterminio. La diferencia entre la actitud del PP en la tregua de 1998 y su actitud en la última tregua de ETA no sólo responde a puros intereses electorales, que también, sino a la influencia del pensamiento de la extrema derecha norteamericana. El libro de Lakoff no sólo anticipa la reacción de la derecha española a la tregua de ETA, decir que es lo mismo una misión de paz que una de guerra, que dialogar con los terroristas es igual a ceder ante ellos, que el matrimonio entre personas del mismo sexo es equivalente a la ruptura de la familia, son formas de enmarcar el pensamiento a favor de la derecha. Por eso sostiene Lakoff que la izquierda por razones políticas y la prensa por razones profesionales, tienen la obligación de no utilizar los marcos ideológicos de la derecha, sus metáforas, como si fueran naturales y neutrales. Y para ello, su libro es una buena ayuda.

José Andrés Torres Mora

Diputado y miembro de la Ejecutiva del PSOE(*) Publicado en Tiempo el 13-7-2007

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