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Oposición en no sostenido (*)

13 julio, 2007

Vista desde la tradición democrática, la autocrítica goza de una infundada buena fama. Porque lo propio de la democracia es la crítica. Por eso la calidad de una democracia depende de las garantías institucionales para ejercer la crítica, y no la autocrítica. Así que lo que cabe esperar de un debate parlamentario es que el Gobierno defienda su gestión, que la oposición la critique, y que los ciudadanos juzguen. Ese es el guión de las democracias. Y eso es lo que hemos visto en el pasado Debate sobre el estado de la Nación.

El Gobierno explicó y defendió su gestión. Una gestión que se resume en una legislatura de intenso crecimiento de la prosperidad y de un importante esfuerzo de redistribución de esa prosperidad a través de políticas sociales. Un balance en el que el Gobierno reconoció las limitaciones de algunas reformas, con la tranquilidad de conciencia de quien está empeñado en ellas y no desmaya en sus objetivos. Rajoy no fue capaz de refutar la argumentación de Zapatero. Se estrelló contra los dos millones y medio de empleos creados en la legislatura. Y también contra la modestia de quien los atribuye al esfuerzo de todos y no a un milagro personal. Fracasó frente al incremento del salario mínimo, de las pensiones, frente a leyes como la de Igualdad, o de la Dependencia. Rajoy falló en la crítica, porque en lugar de ayudar a identificar y resolver los problemas reales de los españoles se los ha inventado y, cuando ha sido posible, los ha creado. Por eso ensayó, por enésima vez, un relato de terror sobre la única base de juicios de intenciones y acusaciones tan poco fundadas como insidiosas.

Al final, Rajoy acaba la legislatura como la empezó. Esperanzado en que una mentira relacionada con el terrorismo le dé el poder. Nunca aceptó su derrota, y nunca aceptó la legitimidad del Gobierno socialista. El problema de iniciar una legislatura con una oposición en “No sostenido mayor” es que es muy difícil llegar al final sin perder el aliento. Cuando Rajoy acusó a Zapatero de traicionar a los muertos de ETA en el primer Debate del estado de la Nación, muchos pensamos, ¿qué dirá al final de la legislatura? Pues bien, al final Rajoy se desinfló. Y, en el último Debate del estado de la Nación de la legislatura, Rajoy se bajó de la tribuna sin agotar el tiempo de su última réplica. Rajoy no tenía nada relevante que decir.

José Andrés Torres Mora

Diputado y miembro de la Ejecutiva del PSOE

(*)Publicado en Tiempo 6-7-2007

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