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La mentira es el límite (*)

15 diciembre, 2006

Decía Hannah Arendt que la diferencia entre la mentira tradicional y la mentira moderna es la misma que hay entre el ocultamiento y la destrucción. Las mentiras políticas modernas no pretenden ocultar la realidad de los hechos, sino sustituirla completamente. El mentiroso tradicional, al ocultar la verdad, se convierte en el último refugio de la misma. El mentiroso moderno, al creerse sus propias mentiras, destruye la verdad para siempre.La gran innovación propagandística de los regímenes totalitarios fue la creación de la mentira coherente y sistemática que sustituye la realidad de los hechos por un espejismo. Y esa sustitución tiene terribles consecuencias, pues destruye el sentido con el que establecemos el rumbo de nuestras acciones. La libertad de opinión sobre hechos falsos es una farsa.Para el poder totalitario hay hechos que son más incómodos que los disidentes. Un periodista que revela una verdad objetiva es más peligroso que cien articulistas de opinión. En los últimos años estamos viviendo un recrudecimiento de formas de propaganda política que no disputan las opiniones del adversario, sino que sustituyen los hechos, ya sea desde las tradicionales páginas de un periódico o desde los más modernos medios audiovisuales.Quizá para entender a cierta nueva derecha española y mundial, habría que aplicar la célebre frase de McLuhan “el medio es el mensaje”, no al soporte físico de la comunicación sino respecto a la mentira. La mentira es el medio y el mensaje de esa nueva derecha. El medio para alcanzar el poder y el mensaje sobre su proyecto político.

La ventaja de la mentira sobre la verdad es que quienes mienten tienen en cuenta lo que queremos y somos capaces de creer. Y una buena parte de los votantes del PP se encuentran en la necesidad de creer que hubo otros autores en los atentados del 11M, y así legitimar la actuación de Aznar y la derrota de su partido. Y el PP ha decidido no defraudarlos. Según las encuestas, un tercio de la población española no cree que esté claro que los autores del 11M fueran terroristas islámicos.

Ahora le ha tocado a la inseguridad ciudadana. Un problema citado por el 27% de los españoles en el barómetro del CIS de octubre de 2003, con Acebes de Ministro, y por un 16% en octubre de este año, con Rubalcaba de Ministro. No debe extrañar que los publicistas del PP hayan tenido que buscar las imágenes para hacer el video de denuncia en otro tiempo, 2002; y otro lugar, Colombia.

Pero, por sus posibles consecuencias, la peor de las campañas del PP es la que está haciendo respecto al fin de la violencia en el País Vasco. Que el PSOE responda con un video, no tiene más explicación que el uso legítimo de los recursos tecnológicos de nuestro tiempo. Lo verdaderamente relevante es que el video del PSOE usa la forma más poderosa de comunicación política: la verdad de los hechos. Véanlo, si me permiten el consejo.

José Andrés Torres Mora

Diputado y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE

(*) Publicado en la revista Tiempo el 4 de diciembre de 2006

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