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Entrevista del Colegio de Políticas y Sociología

1 mayo, 2006

Los compañeros del Colegio de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología tuvieron la amabilidad (que desde aquí agradezco) de publicar la siguiente entrevista en el número de marzo de 2006 de la Revista del Colegio. Las preguntas, aunque ligadas a la profesión, tienen un interés general. El interés de las respuestas es más discutible. En todo caso aquí está la entrevista tal como fue publicada.

ENTREVISTA A JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

Nuestro colegiado José Andrés Torres Mora, es Doctor en Sociología y Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense. Ha trabajado académicamente en el área de Estructura Social, especialmente sobre desigualdad, movilidad y estratificación social.

Ha sido director del Colegio Mayor San Juan Evangelista.

Militante del PSOE desde 1977, fue miembro de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE en Málaga entre 1996 y 1999, y uno de los fundadores de Nueva Vía, el grupo que apoyó a José Luis Rodríguez Zapatero en su elección como Secretario General. Fue Jefe de Gabinete de Rodríguez Zapatero durante el período 2000 a 2004.

En la actualidad es diputado, Vicepresidente de la Comisión Constitucional del Congreso, y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE.

P. Fuiste uno de los impulsores de Nueva Vía, la corriente con la que Zapatero llegó a la secretaría general del partido, ¿qué ha significado en tu opinión, -transcurridos algunos años-, esa “Nueva Vía” en el socialismo español?

R. Nueva Vía se disolvió antes del Congreso en el que elegimos Secretario General a José Luis Rodríguez Zapatero. Era nuestra manera de explicar con los hechos que, tanto si ganábamos como si perdíamos, no queríamos constituir una corriente doctrinal o un grupo de poder. Nos sentíamos parte de la corriente principal del Partido. Una corriente tan plural como el grupo de compañeros que impulsamos aquel proyecto.

Lo que sí hicimos fue proponer el camino a seguir, un camino en el que cupiera la inmensa mayoría de la organización, un camino que nos permitía avanzar juntos, construir juntos, un tramo más del socialismo. Creo que lo hemos conseguido. En el actual proyecto que lidera el Presidente Rodríguez Zapatero colaboran compañeros de las distintas generaciones y tendencias políticas del socialismo, todos juntos representan bien la diversidad y los valores de la izquierda de nuestro país. Todos juntos tratamos de llevar a cabo un proyecto que profundiza en la democracia, en las libertades y en la justicia social.

P. Asimismo, fuiste jefe de gabinete del actual Presidente de Gobierno? ¿Qué significó para tu experiencia humana y profesional ese periodo?

R. Fui jefe del gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero durante los cuatro años en lo que él fue el líder de la oposición. Zapatero es igual en público que en privado: valiente y amable. Me siento honrado y agradecido por haber podido trabajar con él.

Aquel fue un tiempo intenso, trabajábamos muchas horas al día, sin demasiados recursos, sustituyendo los medios que nos faltaban con mucha imaginación y ganas de hacerlo bien. Profesionalmente me vino muy bien mi formación sociológica. La sociología es una disciplina que obliga a ser imaginativo, a ser capaz de romper con los prejuicios, a extrañarte de lo que generalmente se da por natural e indiscutible. Toda esa creatividad, todo ese atreverse a pensar, nos fueron muy útiles frente a unos adversarios poderosos desde el punto de vista político, económico y mediático.

Además, y de manera más específica, la asignatura que yo explicaba en la Facultad era Estructura Social de España. Me sirvió mucho todo lo que había estudiado, reflexionado y discutido con los colegas y los estudiantes sobre la sociedad española. El trabajo de gabinete, por otra parte, me ha permitido continuar aprendiendo sobre nuestra sociedad y sobre la política en general. He sido muy afortunado.

P. Como afirmabas en un reciente artículo tuyo, Rajoy es un político con amplia experiencia de gobierno que se enfrenta a un Presidente primerizo sin mayoría absoluta. En tanto que Zapatero –en su época de jefe de la oposición al PP,- era un político sin experiencia de gobierno frente a un Presidente experimentado y con mayoría absoluta.

Zapatero planteó una estrategia de oposición más respetuosa tanto en lo personal como en el plano institucional. La derecha traducía ese respeto al adversario por inanidad, la voluntad de diálogo por ausencia de ideas, y la capacidad de pacto por debilidad política. Ahora esa misma derecha lleva una oposición radical, de choque sin importarles el desgaste que pudiera ocasionar a las instituciones, sin mencionar la utilización del terrorismo como arma electoral, que el PSOE, en la oposición jamás utilizó ¿Cómo ves la actual política de confrontación con el gobierno del PP, y si esa manera de hacer oposición será beneficiosa para ellos a corto plazo a consta de abandonar el centro político que tan buen resultado les dio, y situarse en una posición sumamente autoritaria y reaccionaria?

R. En principio, y por principio, cualquier estrategia política democrática debe beneficiar a los ciudadanos, al mayor número posible de ciudadanos y, además, debe fundarse en valores universalistas. La primera obligación de la Oposición y del Gobierno, es ser útiles a la sociedad. Zapatero le dijo a Aznar, en su primer Debate del Estado de la Nación, que no haría nada para que las cosas se torcieran y que se responsabilizaba del país como si gobernara. Esos fueron los principios inspiradores de nuestra forma de hacer oposición. Pusimos nuestra esperanza en hacerlo mejor que el PP. Actuar de este modo no sólo es moralmente bueno, a nosotros nos resultó también política y electoralmente rentable.

Rajoy les dijo a los suyos que debían prepararse por si las cosas se torcían. Han puesto su esperanza de volver a gobernar en que las cosas vayan mal, y la verdad es que él y los suyos se esfuerzan cada día en que las cosas se le tuerzan al país. Es verdad que con escaso éxito. Las cosas van bien y los ciudadanos se están cansando de ellos, la prueba está en la escasa valoración que les dan.

Por otro lado creo que no fueron capaces de tomarle la medida a Zapatero. Es lo que trataba de explicar en mi artículo, Zapatero le ganó a Aznar en diez de los trece barómetros del CIS en los que se midieron, y Rajoy todavía no ha sido capaz de ganarle una sola vez a Zapatero. Y eso en condiciones políticas menos favorables para el líder socialista que para ambos líderes de la derecha.

De todos modos, he de confesar que me impresiona la ciega determinación con la que se dirigen a su próximo desastre electoral. Nada los distrae.

P. Hace poco se han cumplido 30 años de la muerte del Dictador, y en estos días se cumplen 25 años del intento de Golpe de Estado de Tejero. En contraste con una ciudadanía mayoritariamente identificada con los valores democráticos, todavía existe la huella de un autoritarismo y nacionalismo españolista, -en el peor sentido del término-, en una parte de la derecha española, que no asume que la “izquierda” aunque moderada tenga el poder político. Estas actitudes se han puesto de manifiesto en la oposición radical que una parte del partido en la oposición, ha manifestando contra las últimas medidas legislativas del actual gobierno, y más acusadamente, en los debates del proyecto del nuevo “Estatuto para Cataluña”.

¿Podríamos afirmar que todavía existen sectores en la clase política y económica, que les cuesta asumir la alternancia política y que asumen el sistema democrático como una imposición y no como convicción de unos auténticos valores democráticos?.

R. Los dirigentes del PP no terminan de aceptar que España es una comunidad política democrática, creen que quienes no pensamos como ellos no somos españoles; nos tratan como enemigos, sin respeto a las reglas. Piensan que tienen el monopolio del patriotismo, pero son sólo unos nacionalistas bastante convencionales.

La derecha es poco respetuosa con las instituciones cuando las representan personas que no son de su ideología o de su clase. Si uno escucha a sus líderes mediáticos constata la total falta de respeto con la que se refieren a los actuales gobernantes. Es algo más profundo que la negación a reconocer la legitimidad de la victoria del 14 de marzo, es que en el fondo están convencidos de que los votos sirven para reconocer un poder previo, pero no para crear un poder nuevo. El poder de la izquierda se sustenta sólo en los votos, en la opinión libre de los ciudadanos. Una buena parte de la derecha no cree en ese poder que nace del voto como un poder sustantivo.

De todos modos me parece muy bien que vayan adquiriendo usos democráticos, está muy bien que se manifiesten y que lleven pancartas. La verdad es que como forma de protesta política de la derecha en nuestro país es un avance histórico.

P. Actualmente eres diputado por Málaga, como diputado y Vicepresidente Primero de la Comisión Constitucional, ¿Como analizas, el actual periodo de sesiones?

R. Es un periodo de sesiones muy interesante. El hecho de no tener una mayoría absoluta hace que la vida parlamentaria tenga mucha importancia política. Para cualquier diputado socialista es un reto buscar apoyos parlamentarios para aprobar las leyes y los decretos del Gobierno que deba defender. Recuerdo especialmente un caso en el que tuve que enfrentarme con una férrea coalición del PP y del PNV. Lo sorprendente es que el PP se alió con el PNV para evitar que un solo artículo de una ley fuera declarado legislación básica para todo el Estado. Lo del PNV lo podía entender, aunque no lo compartiera, pero lo del PP fue algo incomprensible. Todo el tiempo hablando de que España se rompe y se alían con el PNV para evitar que haya legislación básica, a mí me daría pudor. Al final sacamos la ley por unanimidad, salvo ese artículo que lo ganamos por mayoría.

La Comisión Constitucional está siendo muy activa esta legislatura, especialmente con la reforma de los Estatutos de Autonomía. Unas reformas que venían siendo demandadas por muchas Comunidades Autónomas. Aunque sólo parezca que existe la reforma del Estatuto de Cataluña, ya hemos aprobado el Estatuto valenciano, y pronto vendrán el andaluz, el balear y varios otros. Es lógico que después de un cuarto de siglo de Estado Autonómico se revisen algunos de sus elementos que han dado lugar a problemas, hay toda una jurisprudencia del Tribunal Constitucional que abre un camino razonable para eliminar arbitrariedades y litigiosidad en el sistema autonómico.

Me resulta inconcebible la posición que el PP está teniendo respecto a la reforma del Estatuto de Cataluña. Es absolutamente falso todo lo que están diciendo sobre la ruptura de España, el vaciamiento del Estado o la falta de solidaridad y desigualdad entre españoles. Lo que hacemos es mejorar el Estado Autonómico, con escrupuloso respeto a la Constitución, para que mejore en su funcionamiento y se reduzcan los motivos de oscuridad y conflicto en las relaciones intergubernamentales.

P. Por último, eres Profesor Titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, -prejuzgo que actualmente en situación de excedencia-, que recuerdos tienes de tus años como profesor en nuestra Facultad, ¿Cómo ves la situación hoy de la Universidad Española? ¿No crees que se ha perdido la capacidad de crítica a la sociedad, que al fin y al cabo en una de las características de la juventud universitaria?

R. Ya hace seis años que dejé la Facultad. Me parece increíble que haya pasado tanto tiempo. La Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense es el lugar a donde volver, el lugar en el que están mis compañeros, mis amigos y mi trabajo.

Creo que es muy difícil hacer una evaluación sumaria de la Universidad en una respuesta. La Universidad Española es muy plural, hay equipos muy buenos y disciplinas en las que somos punteros, y otras en los que deberíamos mejorar bastante. En todo caso mi impresión general es que tenemos una buena Universidad, razonablemente organizada y financiada, y apoyada por la sociedad. La Universidad ha hecho un gran trabajo por la sociedad española, tanto por su desarrollo material como para su prosperidad moral.

En cuanto a los jóvenes universitarios de los últimos años creo que ocurre lo mismo, no se puede generalizar. Yo tuve la fortuna de ser director del Colegio Mayor San Juan Evangelista además de profesor en nuestra Facultad y mi impresión es que están mucho más preparados que en nuestra época. No sé si van a hombros de gigantes o es que son más altos, pero tienen mejor nivel que nosotros. En general, son más demócratas, más críticos, mejor cualificados. Es lógico, se han criado en una sociedad mucho mejor.

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