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Piense como yo y vote como quiera (*)

13 marzo, 2006

En el excelente libro de Joe Klein sobre la presidencia de Bill Clinton, el expresidente norteamericano recordaba una frase que le dijo el senador republicano D´Amato sobre la prensa: “nosotros creemos que son liberales y que votan como usted, pero piensan como nosotros y eso es más importante”.

D´Amato, con una generalización siempre injusta, aclaró aún más su tesis: a los conservadores y a la prensa no les gusta el gobierno, pero aman el poder. Les gusta el poder, pero no el poder político. Decir que la agenda de los políticos no es la agenda de los ciudadanos es la expresión sofisticada de la idea de que los políticos sólo van a lo suyo. Y la descalificación genérica de la política y los políticos es una forma, sutil y eficaz, de debilitar el poder político frente a otros poderes.

¿Es la agenda de los medios de comunicación la agenda de los ciudadanos? ¿Es una agenda más democrática que la del Gobierno o el Parlamento? En los últimos meses, una parte de la prensa de nuestro país ha sostenido con insistencia que la reforma del Estatuto de Cataluña no les interesa a los ciudadanos. Paradójicamente, esos mismos medios no han hecho otra cosa que hablar del Estatuto de Cataluña día y noche.

¿Es que no había otros temas en la agenda política? En el año 2005 el Gobierno aprobó 10 Proyectos de Leyes Orgánicas, 45 Proyectos de Leyes Ordinarias, 15 Reales Decretos Leyes, 1445 Reales Decretos, 2800 acuerdos y 168 informes. Por no hablar de la frenética actividad de control y legislativa del Congreso y el Senado. En lo que va de legislatura los diputados han hecho más de 55.000 preguntas escritas y 2500 preguntas orales al Gobierno sobre los temas más diversos.

Toda esa actividad forma parte de la agenda política, aunque no constituya una parte relevante de la agenda mediática. Y eso que una de las tareas de los políticos consiste en ganarse el interés de los medios para, a través de ellos, llegar a sus electores.

Muchas veces se hace trampa cuando desde la antipolítica, sea de izquierdas, de derechas, o mediática, se dice que los políticos pierden su tiempo en cosas que no afectan directamente a la gente. Es una trampa porque hay muchos temas que son importantes para el país, pero que no nos afectan directamente a la mayoría de los ciudadanos. Afortunadamente los ciudadanos son conscientes de esa distinción, y no usan su interés individual como única medida de la relevancia pública de los asuntos. Esa es una estupenda lección cívica; en la condición de ciudadano está el preocuparse no sólo por sus propios asuntos, sino por los de la ciudad.

José Andrés Torres Mora

Sociólogo y Diputado Socialista.

Publicado en Tiempo el 13 de marzo de 2006

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