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«El informe carita»

6 abril, 2012

Hace tiempo oí hablar del «informe carita», y la verdad es que durante un segundo no comprendí de qué me hablaban, hasta que caí en la cuenta de que se trataba de la cara que se le queda a uno después de haber pasado por determinado trance vital. La cara es el espejo del alma, y por más que tratemos de disimular, nunca conseguimos hacer callar a nuestro rostro con la misma facilidad con la que callamos nuestra boca. Así que, más allá de las palabras, el martes pasado, al entrar en el Hemiciclo del Congreso, el «informe carita» de los diputados de la derecha era el vivo reflejo de la sorpresa y la decepción. En la izquierda había una alegría indisimulada, aunque también sorpresa.

La sorpresa ha sido el elemento común para todo el mundo de los resultados de las elecciones del pasado domingo. Una sorpresa que, como todas, nace de unas expectativas que ahora nos parecen tan grandes como equivocadas, pero que el domingo pasado antes de que se abrieran las urnas parecían más que razonables. Por un lado, los resultados electorales de noviembre, apuntaban a una abultada victoria del PP; por otro lado, las benditas encuestas apuntaban en el mismo sentido, aunque con matices. Y, sobre todo, la enorme maquinaria de producción y distribución de opinión que es el sistema de medios de comunicación, que hacía inimaginable cualquier otro escenario que no fuera una abultada victoria del PP.

En la agenda de los medios había dos temas fundamentales, que casualmente eran los temas de campaña del propio Partido Popular. Por un lado la idea de que en Andalucía hay una situación de corrupción generalizada, y por otro, la idea de que treinta años de gobiernos socialistas son demasiados per se. La agenda de los medios tapó, seguramente de manera involuntaria, un cambio de clima de opinión que se produjo entre enero y febrero en toda España, y que a la postre ha resultado fundamental para el resultado electoral. En efecto, una parte de la ciudadanía concluyó que la fórmula según la cual Rajoy traería confianza, la confianza inversiones, y las inversiones empleo, no funciona y no va a funcionar.

Ciertamente la derecha tiene razón cuando dice que la gente prefiere un empleo a un subsidio, en realidad eso lo pensamos todos. Y por eso los andaluces votaron al PP en noviembre. Sin embargo, la pregunta que se hacían desde finales de enero es qué hará la derecha si no puede ofrecernos un empleo. Y es aquí donde la elección se hace estrictamente política, sofisticadamente política.

Sin duda, algo de esto debió ver el presidente Griñán cuando decidió separar las elecciones autonómicas de las generales. Y también debió comprender cuáles eran las necesidades y el estado de ánimo de la gente cuando decidió hablar de política socialdemócrata en su campaña. Las cosas pasan por muchas razones, diversas y contradictorias; pero, a veces, la condición de posibilidad de todas esas cosas es la decisión de un hombre.

Publicado en el diario SUR el 1 de abril de 2012

3 comentarios
  1. 6 abril, 2012 17:05

    Nunca es cosa de un hombre solo.

    Me viene a la memoria otro loco que mantenía hace un año que en Andalucía la victoria era posible, que todas las victorias eran posibles. Tras él, muchos empezamos a intentarlo.

    Gracias, Sire.

  2. Ana permalink
    6 abril, 2012 21:06

    Yo también quedé muy sorprendida, pero muy sorprendida. Pero ya, con la distancia y el tiempo transcurrido, y después de sencillos análisis personales, recordé factores casi invisibles para los medios de comunicación y que cuentan en la mente de los votantes.
    Aznar-Rajoy perdieron las lecciones en el 2004 por querer engañarños con la autoría del 11M.
    Zapatero perdió las elecciones del 2011 por hacernos creer que no había crisis desde el 2008. Arenas perdió las elecciones porque Rajoy “quiso” hacernos creer que los presupuestos debían presentarse el 30/3 (por el bien de España) para ayudar a Arenas.
    Por razones inexplicables, los ciudadanos podemos perdonar la corrupción, el abuso de poder, la mala gestión de una crisis económica…. pero por alguna maravillosa razón, no toleramos que NOS QUIERAN ENGAÑAR y nos traten de tontos con papeleta.
    Que sepan todos los aspirantes políticos que los ciudadanos hemos madurado mucho en 35 años y vamos a sorprender con nuestro voto muchas veces mientras haya intentos de engañarnos como a niños.
    No son las únicas razones para la sorpresa andaluza, pero la tomo en cuenta.
    Y un bonito titular de algo que leí en algún medio: Andalucia?: al Sur a la Izquierda.

  3. jose maria martinez-cava permalink
    9 abril, 2012 9:59

    Pues ya sabemos que las encuestas, como normalmente se hacen desde los medios, éstos, es evidente que tiran al monte, en su afán de crear tendencia de voto. Menos mal que los votantes, no son tan tontos como dichos medios piensan y les sale el tiro por la culata. Siempre he afirmado que los andaluces son de españoles más inteligentes, sino ver la vista de Griñán. Claro es necesario distinguir entre los que piensan que sabemos quienes son, y los que se dejan llevar y así les va,

Los comentarios están cerrados.

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